“Ya estamos hartos de truchos”

“Ya estamos hartos de truchos”

La frase fue dicha en el fervor de una discusión entre diseñadores tras la noticia del plagio en el concurso de Imagen de la Vendimia 2019. Resume claramente lo que muchos sentimos y podría ser punta para entender las partes del escándalo.

El diseño como actividad no se quedó estancado en el tiempo con los preceptos salidos en Weimar (donde funcionó la primera escuela de diseño: la Bauhaus). Tal como muchas profesiones, que se ven afectadas por los cambios y movimientos tecnológicos, sociales y políticos, fue modificándose, y con ello sus problemas, alcances y posibilidades. Porqué no, también, sus responsabilidades.

Quizás lo más sencillo es poner en la picota a los concursantes que actuaron de mala fe, y quemarlos en la hoguera del escarnio público. Pero como Asociación de Diseñadores no podemos quedarnos sólo en eso; ya que tal vez el mayor daño no lo han hecho presentando una idea ajena como propia, sino dejando en tela de juicio a nuestra profesión ante la sociedad.

Se los nombra “diseñadores” y automáticamente cargan tanto con el honor como con el desprecio; ya sea por ganar en buena ley, en un caso, como con “atajos”, en otro.

Tal vez sea oportuno explicar qué hace un diseñador, con quién trabaja, qué problemas resuelve, qué alcance tiene nuestra profesión y cuánto cobra. Todas estas preguntas intentamos responderlas desde ADIMZA, asociación sin fines de lucro surgida hace 7 años, cuya principal meta es jerarquizar la profesión. Hechos como éstos nos pegan en la línea de flotación, ya que somos un grupo pequeño tratando de interesar y motivar a un grupo más grande (actualmente hay 3.800 adherentes en la plataforma www.adimza.org).

Volviendo a la frase que resume – y bastante – la idea; la sociedad está cansada de “truchos”, y no queremos que la profesión sea catalogada de esa manera, pues trabajamos estos 7 años para lo contrario: elevar el nivel, acercar el diseño a lo productivo y cultural, pero apelando a la ética más básica, que es la de no ensuciar el traje que nos ponemos cuando terminamos lo académico y comenzamos lo profesional.

Estamos del lado de esos diseñadores que se esfuerzan, trabajan y viven del diseño, los que lo hacen de manera digna.

Es posible encontrar similitudes en un mundo cada vez más conectado, pero precisamente son la inmediatez y la cercanía que da la tecnología, las que nos obligan a revisar con mucho cuidado toda propuesta gráfica o producto que hacemos.

El diseño hoy es una profesión muy frágil en Mendoza. No tiene la cohesión con la que cuentan otros colegios o asociaciones; lo experimentamos todos los años cuando insistimos en invitar a los colegas a sumarse a ADIMZA.

Hoy, más que defenestrar a estos tres concursantes, cosa que repetimos lo puede hacer cualquiera con un celular y un rato libre; comunicamos nuestro desagrado por lo ocurrido. Y también llamamos a la reflexión al resto de los diseñadores (que ejercen, estudian, enseñan) para fortalecer la Asociación, sin escandalizarnos hasta el paroxismo -si algo sale mal- ni sólo aparecer para la foto -cuando algo sale bien-.

La tarea es larga y continua, muchas veces invisible, y nos hace falta la participación de muchos, no de unos pocos; por un período más o menos sostenido y gran entrega personal. Todo puesto al servicio del grupo (léase diseñadores profesionales de Mendoza). Con ese espíritu jamás haremos algo que dañe a la profesión. Queremos que más diseñadores participen de esa visión.

Los invitamos a conocer más de Adimza en www.adimza.org y ver cómo pueden ayudar a mejorar entre todos.

¿El plagio? Existió y repudiamos el hecho completamente.

Pero proponemos hablar de diseño no sólo para los escándalos que suelen ser notorios durante la Vendimia (al ser patrimonio cultural de todos), sino también participar activamente para mejorar la profesión durante todo el año. Como lo que hacemos en ADIMZA de enero a enero.


ADIMZA colabora desde el año 2014 con la redacción de las bases y condiciones del actual concurso de Imagen Vendimia ayudando a profesionalizarlo y velando por la transparencia de todo el proceso.

El Jurado evalúa las propuestas actuando de buena fe, confiando en la Declaración Jurada de originalidad que debe presentar obligatoriamente cada participante.


Comisión Directiva de ADIMZA

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